If only we are excited or interested in the large, the large ads (which, on the other hand, almost always not materialize never), so anything we want.

Because any activity is made great efforts and sacrifices achieving small results, through anonymous heroes, who are what make things stringing beads one after another.


Mostrando entradas con la etiqueta PRÓLOGO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PRÓLOGO. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de junio de 2013

22.1 "PRÓLOGO" de "AÚN QUEDA MUCHO POR DECIR..."

Si solo nos emociona o interesa LO GRANDE; LOS GRANDES ANUNCIOS (que por otra parte casi siempre no se concretan nunca), entonces, NADA nos interesa.

Porque cualquier actividad está hecha de grandes esfuerzos y sacrificios logrando pequeños resultados, a través de héroes anónimos, que son los que hacen cosas hilvanando cuentas una tras otra.
Subtítulo de Mintznes.blogspot, allí incluida en idioma  inglés, 2013



¿¿Por qué no aceptar lo que ocurre sin pretender explicarlo, sin sentar las nociones de orden y desorden, de libertad o de Mintzberg como quien distribuye macetas con geranios en un patio de la calle de Judíos en Sevilla??
Cortazar, Julio; Rayuela, Editorial Sudamericana, 1969.



“El hombre razonable se adapta al mundo; el hombre irrazonable insiste en intentar conseguir que el mundo se adapte a él.
Por consiguiente, todo progreso depende del hombre irrazonable”.
Pietropinto, Anthony, 1969.






Hay un eco de las características argentinas: la viveza criolla, la tendencia al engaño y al golpe malicioso, y a la aceptación general de esta prestidigitación.

Hay un eco también del amor a la ostentación y al teatro en el impulso casi romántico de intercambios tácticos, un elemento que estaba totalmente ausente en las reflexiones solemnes sobre los factores a largo plazo.

Y la tendencia encuadra bien con las expresiones familiares de individualismo, tácticas rápidas y personales según la tradición del caudillo.

Pero la política de astucia táctica, divorciada de la inteligencia que podría darle significado y permanencia, se convirtió en una política hueca, y la política hueca engendra cinismo y extrañamiento.

El cinismo y el extrañamiento producen, en el mejor de los casos, dirigentes como Perón o Frondizi, que adquieren relevancia porque reflejan la sociedad que los convoca.
Crassweller, Robert D.


Quien nunca vio ríos tiene por océano al primero que ve, y las cosas que para nuestro conocimiento son las mayores, las juzgamos las extremas.
Montainge





PROLOGO

“Aún” se refiere a las peripecias de mirar mucho papel impreso, transitado por el autor en los años recientes, especialmente luego de dar por terminado “Citas” en agosto 2012, que está también disponible en la solapa digital de nuestro blog.

Es el resultado, por ello de muchas lecturas, un “vicio” que se inició tempranamente (en 1961), cuando pretendíamos llegar a leer “todo”.

Esto incluye textos de nuestra propia disciplina y de otras, incluso de novelas, ya que deseamos confirmar la idea de que, la Administración está en todas partes.

Y ahora, es el destilado de la angustia y la frustración por encontrar una explicación a “porqué la Dirección en la Argentina es así…”

Esto, que ya lo había explicado en los 90’ Etkin, cuando hablaba de la “doble moral” entonces una preocupante novedad, que parecía transitoriay mundial.    No lo era, no lo ha sido.

Así que, en los diez años de este siglo, el “problema” se convirtió en endémico, sin solución, autosuficiente, ególatra, pedante y aito.

Sólo un examen muy riguroso podrá decidir si esta nueva constatación representa un estado definitivo.

Pero, por desgracia aún estamos esperando que se haga ese examen que nosotros no encontramos ni nos atrevemos a encontrar.

Por lo tanto, aprovechamos para ofrecer una colección de párrafos y citas descubiertos o redescubiertos, hallados durante ese viaje.

La presentación de este esfuerzo espera mantener despierta, del mismo modo que la anterior, la atención de los estudiosos y los profesionales de la disciplina.

Porque en todos los casos, es imposible que nos interese, o desde luego no que amemos a lo que no se conoce.

Pero, quizás, este libro merezca auditorios más vastos.

Nos entristecerá el lector que, al término de esta nueva travesía, no haya podido recoger la florecilla llamaba esperanza entre las rocas de “Todavía”.

Durante nuestra carrera (durante nuestra vida) hemos leído cosas excelentes acerca de la Administración.    Mucho de ello completamente satisfactorio y otro no.

Es una de las razones por las que nos convencimos que también nosotros podríamos escribir sobre este tema.

(El otro era la inexistencia de textos en algunas de las Universidades en las que me tocó actuar, o las ediciones muy buenas pero muy caras de autores y editoriales prestigiosas, que estaban fuera del alcance de los alumnos, excepto por el sistema de la fotocopia pirata parcial).

Al principio, no satisfaría –o poco más o menos- más que a nosotros mismos y a los inmediatos usuarios.

Pues, por lo que dije antes, donde no existe nada, cada cual es libre, o cree serlo, de llevar lo que desea.

En tiempos actuales, frente al bombardeo mediático y audiovisual, corresponde preguntarnos ¿qué es lo que puede llegar a mover y conmover al futuro lector?

¿Acaso la rareza o novedad?   , No lo creemos; las emociones provienen de otra parte, de conjuntos no definibles, en el que se inscriben los asuntos a partir de los cuales se hacen visibles.

Este trabajo produce visibilidad de ideas que no son, en modo alguno nuevas.

Y por mucho que hagamos, cuando Administración (con la que hemos tenido una larga cita) viene efectivamente hacia nosotros, la rodeamos de cualidades que no han existido más que en nosotros, que nosotros sólo conocemos o sentimos, más bien como propiedad nuestra acerca de la cuales resultaría innecesario iniciar polémicas.

Corresponde a cada uno de los que nos lean, sentir despertar resonancias personales y un interés por estos elementos.

Por nuestra parte, por la misma razón que hemos realizado esta segunda selección, sólo procuramos traer de esas tierras, una radiante promesa de provenir.

Es decir, está claro que, aún queda mucho por decir…

José María Nesprías


Octubre 2013

jueves, 30 de agosto de 2012

22.2 "PRÓLOGO" de "CITAS CON A...".



Una cita se asimila al prólogo de un encuentro sensual, de un noviazgo, o de un largo matrimonio.    Un encuentro.    Así lo ha sido hasta hoy, uno largo, muy largo.

Pero no podíamos desposarnos porque, para entonces ya teníamos otro compromiso fuerte, que, luego en 1975 produjo nuestro casamiento con Inés; mi compañera desde entonces.

Y también seguimos juntos desde entonces.

Un extenso “menage a trois”, urgente, exigente e intenso.

Con concordias, coincidencias, entrevistas y otras citas, en cualquier momento, a toda hora, en el almuerzo o en la cena, de noche y de trasnoche, en vacaciones y feriados, en la casa, en la oficina, por avión o en el auto; en mi ciudad, en Rio, en Quito, o en cualquier parte.

Nuestra relación viene de antiguo: desde 1984, o acaso antes, ¿72?, ¿68?

En 68, porque alcanzamos una responsabilidad en contaduría y finanzas por primera vez, y en el 84 al iniciar una carrera docente universitaria que sigue hasta hoy.

Claro, A no es Afrodita, ni Abigail, Adelle o Adriana.    Es Ad… ministración.    Entonces, confesamos que hemos leído.

Respecto de ella hemos estado publicando “citas” relacionadas, de modo consistente desde 2008 en nuestro blog, pero ahora, como se han acumulado muchas, hemos decidido separarlas y formar así un cuerpo más importante, separado.

No era especialmente necesario que se tratara de citas nuevas o de autores “nuevos”, pues ejercemos cierta desconfianza de la novedad marketinera.

Creímos que esta recopilación podría ser la oportunidad para rescatar algunas viejas que todavía sirvan, de las que mucha gente no oyó nunca, o que mencionan sin saber su origen y con error.

En la vida como en la ciencia, la prueba del tiempo, confrontando las hipótesis constantemente, si se sostienen, lea otorga mayor valor, pasan la «prueba de fuego», dejando de lado los temas de moda y a los oportunistas.

Por eso la enunciación no es estricta, sino que incluye una clasificación de relatos, recuerdos, anécdotas y pasajes los libros que leímos, cuyo contenido nos impresionó en su momento y que tuvieron alguna clase de impacto en nuestra actividad profesional, dirigente y docente, en los que, con el paso del tiempo y las relecturas vamos encontrando confirmaciones de nuestras propias aseveraciones sobre nuestra disciplina.

Debemos admitir parecerá que hay algunas repeticiones.    Tratamos que reflejen desde perspectivas diferentes, en ocasiones adversar, los asuntos que los títulos anunciaron.

Puesto que lo “citado” es original de autores y tiempos diferentes, era inevitable que algunos abordajes se multiplicaran, no obstante agrupados con base a dicho “titulo”, aunque es claro que algunos temas merecerían más de uno.    Ese será material, acaso, para otra obra.

Son nuestras lecturas a través de las últimas cuatro décadas; ni más ni menos.

Es claro que muchos, si se adecúa un poco el lenguaje, conservan su frescura y son de una actualidad conmovedora.

Hemos utilizado apenas el 5% de nuestra biblioteca, lo cual ¿quiere decir que éste material está incompleto?

Desde luego que si.    Debe crecer, ampliarse y convertirse en una especie de “enciclopedia” de ideas, ideal que, por supuesto está fuera de nuestro alcance, y que nunca fue nuestro propósito.

No obstante, esperamos poder dedicarnos lo suficiente en lo futuro para procurar “completar” este trabajo.

Mientras tanto, vemos que algunos textos incluídos incitan a la acción, por lo que ninguno de ellos es un buen trabajo, ya que la función principal de lo escrito, hasta de la polémica, es la de forzarnos a buscar, y estimular el pensamiento, especialmente el creativo.

No es este caso, buscamos la divulgación científica de conceptos de la disciplina que son para nosotros comunes, y que sin embargo los alumnos universitarios piensan están desligados de sus realidades, principalmente porque los autores que transitan ahora no son estos, no los conocen, acaso los han oído nombrar, y apenas los han leído superficialmente.

Esto significa que en todo; se introduce “complejidad”, confusión en vez de certidumbre, y se diluyen conceptos; esperando que puedan reformularse o coagularse en nuevas relaciones.

La manera de llegar a esto no es fácil, ya que las certidumbres adoptadas; que fueron el objeto de nuestro trabajo todo ese tiempo, como no podía ser de otro modo; resisten a la corrosión y exigen maza y piqueta.

Tenemos muchas ideas que están arrugadas, tienen corteza y deben ponerse al fuego para ablandarlas y que germinen en formas nuevas.

Se trata de suposiciones sin pruebas, a las que la ciencia llama axiomas.

Para apreciar, no obstante la dificultad, recuerden le exigiremos que la lista de estos “axiomas” sea completa, es decir que basten para mostrar alternativas o soluciones a los problemas de nuestro tiempo en el campo particular que estamos abordando.

Como no vemos descubrimientos recientes, esto refuerza nuestra creencia que allá lejos no hay sorpresas, aunque es probable que en cualquier momento se señalen muchos nuevos asuntos.

Teniendo cuidado en soslayar los charlatanes, ¿qué más cosas nos quedan por averiguar sobre Administración?

Desde luego sigue habiendo enigmas, porque sigue habiendo preocupaciones.

Quizás sólo se trata de epifanías.

Cualquiera que sea el mensaje que nuestras “citas” pueda inducir, si estos avances se materializan, no cabe duda que nos producirán satisfacción y asombro.

José María Nesprías
Agosto 2012

martes, 31 de agosto de 2010

22.3 PROLOGO de "LA ADMINISTRACIÓN QUE YO SE AHORA...", 2010

Contingencias personales hicieron que, desde una temprana época debiera afrontar y actuar ante situaciones que excedían el marco que habitualmente la vida asigna a esos tiempos.

Entonces, no se nos pedía en realidad nada, había responsables que no querían hacer nada y dejaban que otros lo hicieran por ellos.

Nadie fijaba objetivos ni requería “resultados”, aunque pronto vimos que, en haras de la propia superviviencia era necesario:

I: no agravar la realidad preexistente,
II: decidir y operar respecto de ella, porque la “inacción” no era una alternativa viable,

III: era conveniente intentar (de cualquier modo) resolver el problema si tal cosa era posible, porque desde allí se presentaban mejores perspectivas.

Este modelo de escenario se ha reiterado desde entonces, varias veces, debiendo encarar “con los recursos disponibles” realidades inusuales, en tiempos más jóvenes y con herramientas más inadecuadas que lo usual.


Así se ha formado una actitud predispuesta a la acción (proactiva); decisoria (o resolutiva) no “de la inacción”, “largamente meditativa” o “supuestamente analítica”, que una vez que ha realizado su elección se concentra en ponerla en marcha, respecto de la cual se pedían resultados y nadie daba nada por nada de lo que superara esos márgenes.


Es decir algo esencialmente “neoclásico”.


De igual modo, hace muchos años después, como asistente “organizativo” de Jorge Etkin, dirigiendo la organización de un evento de significativa magnitud para la Facultad.


Ya entonces era difícil considerar a Etkin un “neoclásico”, aunque lo había sido sin duda (como casi todos) 30 años antes.

Integrábamos un “comité” cuya pertenencia estaba más ligara a concepciones “políticas” o “de figuración” que a efectividades conducentes o al profesionalismo, que se reunía todas las semanas invirtiendo largas jornadas en discursos que solamente señalaban las dificultades.


A esos encuentros, Jorge siempre se presentaba con sus “listas de pendientes”, con las que interpelaba, advertía, persuadía, amenazaba o simplemente intentaba lograr que abandonaran su letargo aquellos holgazanes, y se hicieran cargo de sus responsabilidades. Se trataba de listas de suyo “neoclásicas”.


Para abundamiento, anotaba las respuestas y en la siguiente ocasión volvía sobre aquellas.


Esas “listas de control” no eran muy distintas de las que para auditoría, nos había enseñado a usar Enrique Fowler Newton, cuando (1976) nos ocupamos de su “Tratado de Auditoría”.


Las “Check List” han constituido también una parte de nuestro ejercicio profesional, ya que nos liberaban de ocupar las neuronas (siempre escasas) con asuntos reiterativos, y permitían ocuparse “creativamente” de los hechos centrales.
9510001Laqysa

En homenaje a las listas de control, a los personajes neoclásicos nombrados y a los que aparecen después, y en un deseo de acercar estos puntos de vista a los alumnos es que dedico un esfuerzo personal a mis alumnos, tratando de mostrar la imprecisa aspiración de algunos a creer una organización social basada en principios de igualdad de derechos y deberes. 

También por nuestra disposición cada vez menor a aceptar creencias “reveladas” o dogmas no pasibles de discusión, verdades a medias o mentiras, porque en su conjunto no permiten reencausar un país en que los científicos son poetas y la cigarra va triunfando sobre la hormiga.

Agosto 2010

jueves, 5 de noviembre de 2009

22.4 "PRÓLOGO" de "DIXXI: Glosario, Diccionario, Biografías y palabras sobre Administración"

Es casi obvio que los acontecimientos económicos, políticos y sociales que rodean a las organizaciones, hoy más que nunca – dada la oscilante situación de la crisis económica global-, influyen tanto sobre las mismas cuanto a las personas involucradas, principalmente los directivos.

Y esto se advierte, como lo señalara Etkin, tanto en la falta de respuestas a los problemas, con su secuela de lentitud en la implementación por disposición limitada de teorías; como se advierte en la contradictoria diferencia en cuanto a las medidas y acciones de resultado dudoso.

Asimismo, los sucesos que de ello resultan los contextos cercanos, no les son para nada ajenos y provocan cambios,  en algunos casos profundos, cambios que obligan a reinterpretar constantemente la orientación, propósitos, intenciones y motivaciones del resto de los participantes.

Dada esta situación de crisis, se evidencia el incremento en la incertidumbre, inestabilidad, confusión y caos; esencialmente “complejidad”; y la ansiedad que invade al sistema organizacional en su conjunto puede llegar a romper con el marco estructural.

El escenario que enfrentan las empresas para su operatoria comercial, tanto para la importación como para la exportación, es cambiante, turbulento y sujeto a la influencia de factores y circunstancias no siempre exclusivamente económicas sino también financieras, políticas y sociales.

Para desempeñarse en este escenario, los profesionales del área deben contar con una particular sensibilidad, inteligencia y visión, imprescindibles para adaptar sus políticas a esos cambios.

Ante una situación de esta índole, la organización puede adoptar dos posturas totalmente opuestas:

.a. Una actitud pasiva, de aceptación de la crisis como algo irremediable, sin solución. Esta postura puede deberse a un acto reflejo, producto del pánico a los cambios que se producen en el exterior y a la negación de aceptar y ver que es lo que puede hacerse frente a una nueva situación o realidad.

.b. La otra opción, es adoptar una actitud más activa y realizar una observación, análisis y reflexión de los cambios acontecidos.

Esto es, aceptar que han ocurrido cambios y elaborar una teoría frente a estos.
En la actualidad, la mayor parte de los problemas que se suscitan dentro de las organizaciones son consecuencia de la incapacidad de adaptación a las nuevas circunstancias y de la “torpeza” al predecir las demandas de los grupos de interés.

La tarea de valorar cuan desactualizadas se encuentran la fijación de políticas y propósitos organizacionales se ha convertido en un objetivo clave, el éxito dependerá entonces de la capacidad de análisis frente a los cambios acontecidos y de las de elaboración innovadora y creativa de propuestas adaptativas para enfrentarlos.

En un caso y en el otro, existe necesidad de fuerte presencia de especialistas debidamente preparados y “adoctrinados”, con control de su propio trabajo considerable, tal que se opera con fuerte independencia de sus colegas, pero en estrecho contacto con la clientela.

Esto convierte la actividad profesional en “crítica”.
Desde luego, se conforman claras normas Éticas, de eliminación de la Doble Moral, de fomento de las acciones de Responsabilidad Social y un continuo esfuerzo de innovación y creatividad.

Pero debe ser hecho bajo la perspectiva Ética, la de dar cumplimiento a las obligaciones del hombre, que en nuestro caso de docente de Administración, implica inculcar valores no finalistas y estimular la aparición de ideas conducentes a dar soluciones.

Además, desde ya hace tiempo Bernardo Kliksberg en su trabajo más conocido indicó (El Pensamiento…, pág 36), señaló varias causas que explicaban el nivel usual de la Administración lationamericana, señaló entonces uno era el uso de múltiples términos con contenidos idiomáticos diversos para explicar los conceptos que se usaban.

A nivel académico, en tiempos recientes se agregó la incorporación masiva de términos del idioma inglés que se nombran indiscriminadamente y con una traducción ocasionalmente caprichosa.

Para procurar salvar mínimamente esta problemática, hemos iniciado hace algún tiempo la recopilación de “definiciones” aceptadas, de la Administración General básica, agregando cuando fue posible las citas del autor respectivo, que estamos presentando.

A esto iremos agregando lo que corresponda a las “administraciones” específicas (personal, financiera, producción, decisión y dirección), y el deseo es que formen un aporte a la unificación del léxico de la disciplina, mechado con la presencia de las ideas de llegada que esperamos que la disciplina pueda tomar.

El presente trabajo se encamina a iluminar ese horizonte, y nuestra modesta aportación lo es por nuestra Casa, la Facultad, y porque si imaginamos mejoras son para nosotros, para todos, para la gente.

Esto no puede demostrarse, es cuestión de fe.
José M. Nesprías
Noviembre 2009

martes, 20 de mayo de 2008

22.5 "PRÓLOGO" de "ENTROPÍA & DIRECCIÓN, de Etkin a Reardon, 2008"

La Argentina está entropizada.    Hace ya tanto tiempo que ha venido perdiendo su capacidad de trabajo efectivo, que ya no puede recuperarse.


Lo que se fue, como siempre, ya no vuelve más.

Es esa terrible, progresiva y creciente pérdida de eficiencia por la que nuestro país no esté en condiciones, con sus modelos productivos, de dar honesto y sano sustento a toda su población.

La entropía, además, ha ido aumentando al permitirse que se quitaran restricciones pues inicialmente había un orden establecido y al final no existe orden alguno dentro de la caja.

La entropía es en este caso medida de la falta de grados de restricción; la manera de verla cara a cara es comparar la situación inicial, es decir antes de remover alguna restricción, y con el resultado del proceso.

Mientras tanto, silenciosamente, otra Argentina aproximadamente igual, vive en el exterior, manifestada en bienes y capitales nacionales situados allí permanentemente, generando beneficios a sus titulares y dando ocupación a los pueblos donde se encuentran radicados.

Es éste un país donde las reglas de juego son estables, impera la justicia, no hay represión ni violencia, y prevalecen las instituciones.

Y del cual periódicamente se retorna –sólo- para aprovechar transitorias oportunidades (tablita, austral, uno a uno, uno a tres, etc.)-, del que se vuelve inmediatamente, apenas asoma cualquier susto.

El estado actual de la ciencia física, el área que en lo relativo a los átomos estudia la entropía, apoya la idea que este estado es creciente, definitivo y final, que no tiene –pues- regreso.

La hipótesis de esta obra es que tal es la situación actual de la Argentina.

Nos gusta creer que nuestra sociedad promueve la convivencia civilizada, pero cada vez que recompensamos a alguien por su obstruccionismo, o admiramos a otro por su estilo sin códigos (vivo, piola, etc.) que le ha permitido enriquecerse por esta vía, los argentinos enviamos la señal opuesta.

La acumulación de malos políticos o el abandono del hastiado “que se vayan todos”, es una expresión de nuestra predisposición general a la indiferencia respecto al bienestar de la sociedad y a favor del beneficio personal.

Podemos observar esta indiferencia, una manifestación de la fuerza y vigencia de la entropía, desde la conducta de ¡presidentes! –por caso Menen o de la Rua-, hasta episodios como el de Borocotó.

También para Curtiembre Yoma o la empresa Skanska, aunque hay exteriorizaciones aún más dolorosas.

Es posible medirla en el número de personas sin hogar o bajo la línea de pobreza, el desprecio por la vida en los accidentes de tránsito, la violencia en el fútbol y en las escuelas.

El espíritu entrópico se desarrolla de modo autónomo, nutriéndose a si mismo, porque cada vez que comprobamos que la gente no nos ayudará, más fútil parece ayudarlos a ellos.

Cada manifestación de violencia, irracionalidad, corrupción, ineficiencia, insolidaridad, descompromiso, incumplimiento de las leyes (¿injustas?) o ausencia de valores, puede ser leída –como lo sería, sin duda, en países desarrollados que muchos añoran, como epifenómenos de dicha degradación final.

Así la sociedad ha degenerado para ser una jungla.

Sin embargo, analizar los hechos, identificar sus orígenes y –quizás- imaginar que existen soluciones aplicables, se torna de ineludible interés.

Es dable identificar varias etapas a través de las que se llegó a tal estado de agotamiento argentino, que se tornan visibles a partir de las desviaciones sistemáticas de las conductas individuales y grupales; y no puede ser de otro modo, ya que no se trata de un rasgo inherente sino adquirido o “cultural”.

Resulta, entonces, que la Argentina entropizada viene a tener elementos tan característicos y tan profundamente enraizados que prevalecen por encima de cualquier fuerza tendiente a la recuperación o rescate, por muy significativa que pueda parecer.

De ahí que el concepto de perverso, sin códigos, con códigos discontinuos, protervo o inescrupuloso con el que adjetivaremos dichos elementos resulte elusivo, cuando se los quiere establecer con precisión, y sean, en cambio, tan accesibles a la percepción intuitiva cotidiana.

Su desarrollo presenta una trama fascinante e inextricable, de momentos de conmovedora grandeza junto a retrocesos completos por miserias increíbles.

Es una historia breve, como debe ser para una república cuyos habitantes prefieren un individualismo hedónico y ciego, que se sublima a transigir con los obstáculos para llevar adelante un objetivo personal, de preferencia a alguna vez escoger integrar una comunidad justa.

En un comienzo la cuestión principal era de naturaleza económica; desigual distribución de la riqueza jamás resuelta; mas luego se la advirtió como de naturaleza política -leer los titulares del diario de hoy-, para llegar en su fase final a ser de carácter moral -que, después de todo era un asunto que le preocupaba a Etkin en 1995, pero desde entonces no a muchos más-.

Siguiendo a Héctor Jasminoy¸ una primera etapa se configura en una sociedad transgresora, en la que el incumplimiento de normas mínimas se convierte en un mal hábito no sancionado (el piola, la viveza criolla, la mano de Dios).
La segunda encuentra ya a la sociedad corrompida, donde se alteran los medios para obtener resultados a toda costa, para dominar los resortes del poder en todos sus niveles y afectar los mecanismos normales con los que puede generarse y restaurarse la cordura, cual el caso del equilibrio de poderes.

Hay un tercer momento; la confusión y el desorden se aúnan a la indecisión y a la desorientación que configuran una Argentina caótica, en la que no existen reglas ni usos aceptados, donde los actos ilícitos son la práctica común y cualquier fraude es parte del “costo”.

Frente a esta situación de máxima entropía, las apariencias niegan la realidad; no se trata de enfocarse en un humanismo que nunca existió ni en mostrar con rostro asombrado la novedad, que no es más que “novedosa”, de un modo que no deja oportunidad ninguna.

Individuos y grupos tratan de salvarse, cada uno por su cuenta, carente de proyecto común, guiados tan sólo por metas de conquista y beneficios a corto plazo.

Uno de los rasgos más destacados de nuestra presente cultura es la gran cantidad de charlatanes en posiciones dirigentes, que se da en ella.

El charlatán sólo propone palabras o acciones pretenciosas sin ningún deseo de expresarse con la verdad, casi con indiferencia de ella.

Lo cierto es que este personaje deteriora al máximo la confianza en los políticos, funcionarios, periodistas, eclesiásticos, empresarios, medios, etc.

No se inventa para inculcar una falsa creencia acerca de un determinado estado de cosas; sino que su intención principal es presentar una impresión falsa de sus propias intenciones.

Al tolerarlos impunemente, cada uno de nosotros contribuye con su parte alícuota, porque tendemos a no darle importancia.

Los directivos que no quieren ceder posiciones o perder privilegios, sostienen que todo el sistema debe cambiarse hacia el futuro.    Construyen discursos “racionalizadores” para justificar interminables demoras en tomar acción, lo que es insostenible en términos de cualquier sistema social.

Se trata de la conducta de la frontera.    Así se llega al enfrentamiento de todos contra todos donde, claro está, pierden siempre los actores menos influyentes.

Son senderos respecto de las cuales el paradigma tiene definiciones que no se corresponden con los hechos, que es un tipo diferente de manifestación de la entropía.

Más, nuestros alumnos, profesionales y colegas, y los docentes encontramos pocos elementos para responder cómo llegamos hasta aquí.    ¿Qué es lo que ha pasado?    ¿Cuáles han sido las causas?

Una primera explicación es conocida desde antiguo, siguiendo el modelo de la vieja burocracia fingida de Alvin Gouldner.

Otra definición fue dada también hace tiempo por Bernardo Kliksberg (Administración, subdesarrollo y estrangulamiento económico, Paidós 1971).

¿Era esa descripción equivocada y había otra, o esos factores librados sin contención por hechos posteriores (¿1973-1983?), continuaron operando potenciados –inexorables, como toda buena entropía-.

Más recientemente, Jorge R. Etkin (Gestión de la complejidad en las organizaciones, Oxford 2003) sostuvo que “…en un clima hostil o poco cooperativo dicho potencial (potencial humano) se pierde, no se concreta.

El éxito que suma ingresos (por ejemplo crecimiento de Producto Bruto), en lo inmediato, puede darse junto con un efecto desintegrador en el largo plazo…”

En cualquiera de los dos casos, es digno señalar que ninguno de los factores actuantes podía ser atribuido a sectores no-dirigentes.

En el primero los dirigentes parecen ser los directos causantes; en el segundo, es obvio que de ellos depende crear el ambiente propicio –lo que más allá de lo declamativo no ocurre-, y la responsabilidad por desaprovechar las oportunidades que se presentan “…en lo inmediato…”

Las consecuencias del modelo pueden verse de modo irrefutable, estamos peor, el desempleo, la calidad de vida y el grado de atención de las necesidades de la población.

La entropía muestra la consumación del dominio de la nación por la ganancia creciente de dinero, la satisfacción inmediata, el uso del poder inmoderado y cierto poco indisimulado aristocratismo intelectual; justificador y aletargante.

No se trata de falta de dirección por simple carencia de éste; se debe a errores, equivocaciones y desviaciones cometidas a lo largo de mucho tiempo, tal que las organizaciones –y la sociedad- están expuestas a presiones errantes, a la deriva y completamente influidas en sus destinos por apreciaciones a corto plazo y siempre oportunistas.

Una parte significativa de esas manifestaciones la constituye el gerenciar sin códigos éticos ni morales (¡para que!), peor aún que la mafia, ya que aquella -al menos- respetaba la lealtad y el silencio.

Y es bastante visible que, al liberarse del uso de códigos de conducta, de ética, reglas o normas morales y tolerar una significativa merma del rendimiento en beneficio de sus propios intereses, el directivo ha logrado que la entropía avanzara en sentido negativo, hasta un punto irrecuperable.

Los argentinos que padecemos por esta situación, no se encuentra a gusto y no realiza un buen trabajo dondequiera que se encuentre.

Si no queremos vivir en la jungla, mientras se resuelve esta cuestión, creeremos que es posible romper la dicotomía entropía-dirección.

Utilizar la Política de Dirección es absolutamente imprescindible para intentar vencer la entropía que allegó –entre otras causas- el estilo directivo de gerenciar sin códigos que describimos.

Dirigencia que envía el mensaje del buen ciudadano, aquel que colabora cuando es apropiado, no el que logra éxito por el medio del robo o la corrupción.

De que modo procuramos hacer fácil lo difícil ese trabajo, procurando a la vez esclarecer el dilema Entropía y Dirección, que es el tema de este libro.

José M. Nesprías
Mayo 2008